LA PATRIA BOBA. OBRAS TEMPRANAS...
Antonio Molina Castro, prestigioso editorialista guayaquileño
La Patria boba
Obras tempranas…
Por: ANTONIO MOLINA
Hoy desayuno con un nuevo cinismo: los 1.500 millones de dólares malgastados por el Estado en El Aromo en el aplanamiento del terreno sobre el que iba a construirse la mayor utopía correista se llama <<obras tempranas>>, expresión que deberá añadirse al diccionario de lo absurdo, que acaba de decirla RC desde su dorado refugio europeo.
¿A quiénes beneficia esas obras tempranas construidas al costo de 1.500 millones de dólares?... Sólo a los carteles de la droga que llegan a la media noche con su carga criminal, previo al aviso de la <<mula madre>> que transporta el juego de luces led y todo el aparataje transmisor de la improvisada torre de control que guía el aterrizaje y despegue de avionetas y pequeños aviones, todo en menos de dos horas en un trabajo frenético de entrenados y expertos en la tarea de despachar toneladas de droga a Centroamérica.
Después que termina todo en El Aromo vuelve la noche y la paz. La ruta costera, desde San Pablo hasta Montecristi, se reabre. Los pescadores vuelven a sus casas al pie del mar tras ganar en una sola noche el equivalente a cinco pescas, gracias a las >>obras tempranas>> de RC.
Pero como no hay efecto sin causa, deduzco que la tabla de <<portabilidad de drogas>> que expidió RC para despenalizar el consumo de drogas también es otra de sus <<obras tempranas>> que ahora explican el destape de la criminalidad en Durán y Guayaquil, donde operan las bandas distribuidoras. Los niños y jóvenes consumidores van destruyéndose lentamente hasta terminar en guiñapos ambulantes convirtiéndose en carga moral y social para sus padres y la comunidad; pero, los microempresarios de las drogas defienden a balazos limpios su terreno de mercadeo, en sendas ejecuciones diarias que han obligando la intervención de las Fuerzas Armadas porque la Policía no se da abastos para enfrentar las obvias consecuencias de las <<obras tempranas>> implementadas por un hombre que no pudo soportar la herencia frustrante de su padre.
Aunque los borregos fanáticos y bien remunerados por RC y los prófugos en México no quieran entender esta lacerante realidad criminal, que es más grave que el saqueo del Estado, tiene una causa política – social: las <<obras tempanas>> de RC, el último jinete de la narcocracia ecuatoriana.

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