ECUATORIANOS EN LA CUMBRE MUNDIAL DEL CICLISMO
De los Andes a los Apeninos
ECUATORIANOS EN LA CUMBRE MUNDIAL DEL CICLISMO
Por: Fabio Tamagno
"De los Apeninos a los Andes" era el relato del mes de mayo del libro "Cuore"(1889) de Edmondo De Amicis, donde un muchacho italiano de Génova, iba a buscar a su madre que años antes había emigrado a Argentina para encontrar un trabajo, con el que apoyar económicamente a su familia.
Desde los Andes hasta los Apeninos es, en cambio, el viaje que dos jóvenes ciclistas ecuatorianos han hecho, para ganar una etapa de la vuelta de Italia y entrar así en la historia del ciclismo mundial y sobre todo para rescatarse y rescatar a un país entero de una condición de marginación.
Se trata de Jonathan Kléver Caicedo Cepeda (Provincia de Carchi, 28 de abril de 1993) y Jhonatan Manuel Narváez Prado (Playón de San Francisco, 4 de marzo de 1997) Provincia de Sucumbios, limítrofe con la Provincia de Carchi, de donde procede también el ahora más famoso Richard António Carapaz Montenegro, Ganador de la gira de Italia en el año 2019.
Jonathan Caicedo (EF Pro Cycling) ganó la tercera etapa del 103 Vuelta de Italia, la Enna - Etna (Linguaglossa - Plan Provenzana) de 150 km, mientras que Jhonatan Manuel Narvaez (Team Ineos Grenadiers) ganó en solitario la duodécima etapa del 103 Vuelta de Italia, la Cesenatico-Cesenatico de 204 km.
Dos etapas de montaña disputadas en los Apeninos Italianos, donde estos dos hermosos atletas, que nacieron en las alturas alrededor de los 3000 metros, tienen una genética favorable a los esfuerzos en altura, han demostrado grandes dotes de carácter y la capacidad de resistir el frío y la fatiga, caracteristicas de los pueblos andinos.
Se trata, en ambas etapas, de victorias con llegada en solitario del ganador, a quien fue el tributo, no sólo de las cámaras y de los fotógrafos, pero sobre todo del público, desafortunadamente limitado en tiempo de covid, que estaba presente a la llegada.
Un tributo merecido, que ha sido reconocido no sólo por los profesionales, sino también por todos los aficionados al deporte. Gracias a estos grandes atletas, todo el mundo ha podido apreciar las capacidades atléticas y de carácter de un pueblo sudamericano, famoso principalmente por el amor a la cocina, la cerveza y la música.
Estos ciclistas ecuatorianos, han demostrado que con el trabajo duro y con sacrificios se pueden alcanzar las cumbres mundiales del ciclismo, incluso en un país con medios económicos limitados y son y deben ser un ejemplo para todos los jóvenes que quieren emprender las más variadas actividades de la vida.
Recordando que el primer desafío es con nosotros mismos, si nos esforzamos a fondo con tenacidad y confianza en nuestras capacidades, podemos afrontar y superar las subidas más duras de la vida, llegando a la línea de la meta, con las manos levantadas al cielo.


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